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  Clavijero

07 de agosto de 2005

Principal
Clavijero
Crisis de valores

 

 

Facultad de Filosofía y Letras/UNAM

Posgrado en Historia

Angélica Beltrán

Enero, 1997

 

 

HISTORIA ANTIGUA DE MÉXICO

FRANCISCO XAVIER CLAVIJERO.

 

Los estudiosos modernos han precisado que el objeto de estudio de la historia es el hombre y su sociedad. Mientras más elementos se incluyan para estudiarla, mejor comprensión se tendrá del hecho histórico, nos dice el historiador francés Marc Bloch; siendo estos elementos, primordialmente, aquellos consustanciales al ser humano: su entorno físico, social y temporal.[1]

 

En cualesquier historia, es menester ubicar al hombre en su tiempo y espacio: ambiente, sociedad, costumbres, “política”, cultura, economía... Para así lograr el sustento del discurso historiográfico y una o varias explicaciones del pasado; y esto mismo hace Clavijero.

 

Su obra constituye una historia muy completa de México antiguo, una pieza clave para conocer y entender las culturas prehispánicas asentadas en el territorio de Anáhuac. Incluye los aspectos más importantes de una sociedad: el entorno físico: natural y geográfico; el aspecto social: la economía y organización; y el moral: lo religioso.

 

Al abordar de esta manera su objeto de estudio, tomando diversos aspectos del mismo, Francisco Xavier Clavijero se adelanta a su tiempo en el sentido de haber logrado una obra magna, válida en términos de discurso histórico, por el rigor en que está escrita y por su orientación racional : bien fundamentada, investigada y crítica.

 

 

CONTENIDO DE LA OBRA

 

La Historia Antigua de México escrita entre 1770 y 1780, consta de 10 libros que abordan cada uno de ellos aspectos varios de la vida de los mexicanos.

 

El libro primero trata acerca de la historia natural :vegetación, animales y geografía del ambiente en el cual se desarrolla el hombre del México antiguo. En el libro dos, Clavijero  establece el perfil de los mexicanos.[2] En los libro III, IV y V aborda la vida cotidiana de los grupos prehispánicos : diferencias, guerras, conquistas, casamientos, funerales, fiestas, cultos, comercio,   gobiernos, ascenso y reemplazo de reyes, etc.

 

El sexto, trata lo relacionado a su vida religiosa, así como su economía y policía. El séptimo, acerca de su cultura, su arte, sus leyes, su medicina y economía. El octavo y noveno, abarcan desde el arribo de los españoles al territorio de Anáhuac hasta las primeras relaciones con los grupos indígenas; sus alianzas, choques y su marcha con rumbo a la metrópoli.

 

El décimo y último, el encuentro de españoles y  mexicas, sus enfrentamientos ;  la caída del imperio azteca en manos de los peninsulares ; y, finalmente,  la nueva forma de convivencia y organización social de estos dos grupos.

 

 

RASGOS BIOGRÁFICOS DEL AUTOR

 

No olvidemos, por otra parte, que el historiador es un producto de su momento, de su sociedad y su clase. Detrás de él hay un estímulo que actúa y lo dirige en algún sentido. Por lo antes dicho, es importante situarnos en el contexto histórico del autor de la Historia Antigua de México.

 

Francisco Xavier Clavijero nace en el puerto de Veracruz hacia el año 1731. Durante su infancia convive con los indígenas súbditos de su padre; de quienes aprende sus lenguas, entre otras, el nahuatl, otomí y mixteco. Conocimiento que le será de utilidad para elaborar su obra, y comprender mejor la historia de los antiguos mexicanos.

 

Clavijero forma parte de aquel grupo social falto de identidad propia por carecer de nación, por haber nacido en una tierra muy distinta a la de sus padres con quienes viven y mantienen costumbres de una patria desconocida, España.

 

Pertenece a la llamada casta de los criollos : hombres y mujeres nacidos en América de padre y madre españoles. Este sentimiento de no pertenencia a la tierra de sus padres es lo que le lleva, entre otras cosas, a escribir su historia, como posteriormente veremos. 

 

Como la mayoría de los jóvenes de su generación y clase, estudió filosofía, teología y retórica en colegios de jesuitas. Y en 1748 entró a formar parte de esta orden. Estudió en los colegios más prestigiados de la Nueva España : en Guadalajara, Valladolid (Morelia) y Puebla. Lo que le dio ocasión de conocer diferentes regiones de este país.

 

En el año de 1767, se expide un decreto del rey Carlos III de España, donde se ordena la expulsión de los jesuitas de tierras pertenecientes a la corona.

 

Así, cerca de 400 miembros de esta compañía salen al destierro. Javier Clavijero es conducido a la Habana, Cuba y de ahí a Bolonia, Italia, donde pasó los últimos años de su vida y escribió su obra.

 

Hacia 1770, las ideas de la Ilustración acerca del nuevo mundo y sus nativos resultaron ser para Clavijero contrarias a su opinión personal basada en estudios ya iniciados en la Nueva España, y la convivencia con los americanos, de los cuales él ya formaba parte, aunque en el destierro.

 

Los ilustrados establecían que el americano de antes de la Conquista, era salvaje, primitivo, inculto, falto de intelecto, afeminado y cobarde, inferiores a los hombres del viejo continente.

Estas concepciones “nefastas y falsas”, a opinión de Clavijero, comenzaron a propagarse en toda Europa e imprimirse en la magna obra denominada La Enciclopedia.

La efervescencia de la corriente de la ilustración es especialmente notoria en países tales como Francia, Inglaterra, Holanda e Italia. Siendo así, Clavijero se empapa de este pensamiento; lo adopta y crea su obra más importante Historia Antigua de México.

Sirviéndose de algunos métodos de la filosofía de la ilustración, Clavijero elabora una obra de igual magnitud, a la altura de cualquiera de los ilustrados; para responder a las afirmaciones equivocadas de los hombres ilustrados de Europa.

 

Clavijero,  se muestra así mismo en esta obra como un hombre de su época, como un ilustrado; no obstante el apego a su vocación religiosa (recordemos que la corriente de la Ilustración fue un movimiento científico que rompía con la manera tradicional de explicar el universo y la humanidad. La creencia de que Dios padre había creado al mundo y a los hombres y a través se su voluntad se explicaban sus hechos, ya no se aceptaba más).[3]

 

CONCEPCIÓN DE LA HISTORIA

 

En otro aspecto, es importante saber las motivaciones e intereses que tuvo nuestro autor para escribir su obra. En este caso no es difícil saberlo, toda vez que él mismo lo estableció en el prefacio de la Historia Antigua de México: “Emprendí esta obra por servir en lo que pudiese a mi patria”. La forma en que trata de servir a lo que él tempranamente llama patria, es colocar a esta tierra en un alto sitio.

 

Para Clavijero, la historia, siendo ya una de las disciplinas más impregnadas de la vida común de los hombres, constituye un arma que, que en su visión, serviría para desmentir las severas  afirmaciones:

 

Las virtudes del antiguo mexicano: sobriedad en el comer y beber, paciencia en el trabajo, entereza ante el peligro, severidad en el castigo, amor por los hijos, respeto a los padres y una inclinación definida hacia la superstición en la práctica externa de la religión”. (Libro I, pág. 21)

 

A través de su Historia trata, y lo logra con pulcritud, de desmentir dichas concepciones, y además, de reivindicar el esplendor del México antiguo, de los hombres de aquella época y de los nuevos americanos, los criollos

 

“Pauw escribe de los americanos desde su gabinete en Berlin, sin salir de él sabe las cosas de América”. (Pág. 25)

 

 “No es la realidad occidental la que tienen estos ilustrados como norma suprema sino que es la razón occidental, que sobrepasa todas las determinaciones sociales e históricas”. (Pág. 25)

 

“En cvanto a lo que dicen nuestros filósofos de la fealdad de los animales americanos, es verdad que entre tantos hay algunos cuya figura no corresponde a la idea que tenemos de la hermosura de los brutos . Pero ¿quién nos ha asegura que tal idea sea justa”.  (Pág. 30)  

 

Esta historia le sirvió a él y su grupo social para defender  el estatus del hombre americano, y constituyó el germen y origen de la corriente del patriotismo criollo; que encauzó la búsqueda de los criollos para crear una identidad nacional.[4]

 

Al percatarse de los errores en que incurrían los ilustrados y por el sentimiento de cariño y pertenencia que le profesaba Clavijero al lugar donde nació y vivió sus primeros 36 años de vida, tuvo la motivación de escribir esta historia.

 

Así, la mayoría de sus causas para escribirla son de tipo personal; no olvidemos que es un hombre en el exilio, desterrado; parte de un nuevo grupo social, el criollo; grupo que es discriminado en Europa y también en América.[5]

 

CÓMO SE ESCRIBE LA HISTORIA

 

Se escribe, de acuerdo a Clavijero, confrontando a varios autores, de diversas corrientes, versados en el tema de estudio. No haciendo sólo recopilación de datos sino emitiendo juicios a partir de razonamientos lógicos.

 

Sabiendo que en la realidad los acontecimientos en apariencia no tienen sentido, el historiador, en este caso, tiene que armar la historia, el discurso, hilado y lógico, que presente causas y efectos, que explique los hechos y no sólo los relate.

 

A los toltecas los acabó el hambre y la enfermedad, luego de sequías y desastres naturales” (Libro II, pág. 182).

 

Clavijero no señala sólo lo que considera es lo más importante, no se limita a hacer una historia anecdótica o de personalidades. Va más allá, señala líneas de desarrollo: la interrelación entre la masa social y los gobernantes, formas de convivencia, de costumbres, ideología, entorno natural.

 

“El motivo que tuvieron los chichimecas para abandonar su patria es incierto. El último rey había dejado el gobierno dividido entre sus dos hijos Achcauhtli y Xoloc. Este, o disgustado, como es natural, de compartir con otro su autoridad o reconociendo que los montes de aquel reino no bastaban para proveer de sustento a sus habitantes, determinó remediar la necesidad.” (Libro II, pág. 52). 

 

Lo más importante, es quizá, que presenta interpretaciones acerca de los hechos y actos propios de los pueblos precolombinos ; interpretaciones no rígidas, siempre sujetas a crítica, con fundamento, o sacada de una fuente verídica y confiable.

 Aunque advierte que probablemente nunca se sabrán a ciencia cierta como fueron en realidad ciertos acontecimientos:

 

“Por lo que mira a las demás naciones que se fueron asentando en el territorio de Anáhuac, es increíble la variedad y confusión de los historiadores sobre su origen, su número y el tiempo en que arribaron. El grande y prolijo estudio que he tenido para indagar la verdad sólo me ha servido a aumentar la incertidumbre, y a hacerme perder del todo la esperanza de que algún día se sepa lo que hasta ahora se ha ignorado”. (Libro IV, pág. 205).

 

En esta magna obra, en la que Clavijero escribe como un ilustrado, donde prevalece la razón por encima de las creencias, sin olvidar su formación cristiana, el autor  elimina casi por completo los elementos característicos de la tradición historiográfica católica; aunque subsisten algunos motivos religiosos, es claro que éstos están supeditados a otros intereses.[6] Por ejemplo, cuando dice que el hombre americano tiene su origen, al igual que el europeo en el padre Adán. Esto, para afirmar que de ninguna manera es inferior a éstos.

 

En su Historia Clavijero  opina y emite juicios ; como es claro, a favor de los indígenas. Pretende comprender el ser y actuar de los antiguos y nuevos mexicanos. Se mueve como historiador en tanto que explica los acontecimientos y no los justifica.

 Ante esto, Clavijero se basa en minuciosas investigaciones, cuyas fuentes son primordialmente Juan de Torquemada: Monarquía Indiana e Ixtlixochitl, por parte de autores americanos; y de lado de los europeos, se sirve de los textos que critica, para retomar datos y contraponer las concepciones vertidas ahí con las de él ; estos son, el naturista francés Georges-Louis Leclerc de Buffon, el antropólogo holandés Cornelius de Pauw y William Robertson, historiador británico. A quienes cita con respeto y corrige ciertas imprecisiones y, en diferentes ocasiones, pone en duda sus afirmaciones.

 

“D. Antonio Ullua dice que el nopal en que se cría la cochinilla no tiene espinas, pero en este punto le informaron mal” (Libro I, pág. 161).

 

M. de Pluche se engañó cuando en su Espectáculo de la Naturaleza describe el árbol del liquidámbar como un arbolillo. Por el contrario, el árbol es grande” (Libro I, pág. 156).

 

Agrega a este trabajo, su juicio, respaldado con bases firmes, las más de las veces, acerca de qué obra es fidedigna, confiable, bien realizada, cual no, y qué méritos se encuentran en todas y cada una de ella.

 

Por otra parte, cabe hacer notar, que si bien el esquema moderno para escribir historia exige la contextualización del objeto de estudio, una sociedad por ejemplo, como en el caso de Clavijero. Él, adelantado a su tiempo, siguió este esquema; se ubica perfectamente en el tiempo y espacio de los grupos prehispánicos - su objeto de estudio -  y logra dar una visión general de éstos y su sociedad.

 

Esta obra, por su calidad en todos los aspectos: investigación histórica rigurosa, basada en fundamentos sólidos, comparaciones con otros escritos que abordan el mismo tema, ha sido bien  reconocida y bien recibida en Europa, y en América, en particular, porque, a través de sus pasajes, reivindica la cultura americana, entendida ésta como la de los grupos indígenas y hombres nacidos en el nuevo mundo. Y la considera restauradora de la verdad y la justicia históricas.

 

Esta verdad, que en la historia es muy relativa, Clavijero la maneja de manera moderada; ya que como es común, surgen dudas que muchas veces no pueden ser despejadas y el historiador, como en el caso del autor que nos ocupa, debe admitir que en ciertos pasajes de la historia hay lagunas que por falta de datos confiables no pueden ser salvadas.

 

“La historia de la primitiva Anáhuac  es tan oscura y está alterada con tantas fábulas (como la de los demás pueblos del mundo) que es imposible atinar con la verdad”. (Libro II, Pág. 48)

 

Al confrontar algunos autores, Clavijero, transcribe algunos datos o pasajes de la sus textos y añade: “ignoro cuál sea su fundamento” o bien “respeto la autoridad, pero dudo de su dicho”.

 

Así por ejemplo, en el libro III establece: “Es increíble lo que añade Torquemada en su reseña del pueblo chichimeca, dice que halló más de un millón de chichimecas, y no es posible que en tan corto espacio d tierra (20 leguas) se pudiese mantener un millón de cazadores.” (Pág. 187)

 

“Que Xoloc reinó 113 años y vivió más de 200. Quién será capaz de exponer todas las contradicciones y anacronismos de Torquemada”. (Pág. 195).

 

En cuanto a su estilo de escribir la historia, es de reconocerse que no generaliza, cuestión que debe ser considerada muy valiosa cuando se escribe :

 

“Estas eran las principales provincias mediterráneas del reino de México, omitiendo por ahora varias otras provincias y estados menores que había entre ellas...” (Libro I, Pág.67).

 

Incluye en su narración descripción plásticas y coloridas de los productos de América : plantas y animales, para mejor conocimiento de los mismos en Europa. Explica minuciosamente su constitución física y biológica y alterna el nombre que tenían en mexicano y el nuevo que han hecho variar los españoles:

 

El maguey o pita que los mexicanos llaman metl, es una de las plantas más comunes y más útiles. El Dr. Hernández describe 19 especies de magueyes, aún más diferentes por la sustancia que por la figura y color de sus hojas”.

 

Aporta elementos referidos al conocimiento empírico de los indígenas y se lamenta que los primeros españoles que llegaron a este territorio no hayan tomado notas de toso ese conocimiento que se ya perdido en su mayoría:

 

“El bagre es de un gusto muy delicado, pero nocivo, si no se le purga antes su carne con el zumo de la naranja, o con otro ácido de cierta baba viscosa que tiene”.

 

Da recomendaciones.

 

“Este empleo de tantos hombres y provecho, aseguraría la subsistencia y ocuparía útilmente a tanto gente baldía, que por no tener en qué emplearse pasa la vida en el ocio más ignominioso.” (Libro I, p 107). Se refiere a la extracción del hule.

Finalmente, diremos que las ideas generales que Clavijero transmite a través de su obra son: los indios de América proceden del mismo origen que los europeos, del padre Adán. Por lo tanto, no es inferior a los hombres del viejo continente.

El indio es racional, al igual que todos los americanos, del pasado y presente. A los hombres nacidos en América les corresponde la historia de indias, cuya naturaleza es clásica, tal como la greco-romana.

 

Si el origen del americano y europeo es el mismo, su mezcla biológica y cultural da resultados productivos.

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

BIBLOGRAFÍA

 

 

 

 

 

Bloch, Marc. Introducción a la historia, Breviarios, F.C.E., México, 1987, 1a edición 1949, en francés, 157 Pág.

 

 

 

Clavijero, Francisco Javier. Historia Antigua de México. Editorial Porrúa, México, 1964 ; 621 pp.

 

 

 Estudios de historiografía de la Nueva España, Hugo Días-Thomé, Fernando Sandoval, Manuel Carrera, Carlos Bosch, Ernesto de la Torre, Enriqueta López Lira... Colegio de México ; Centro de Estudios Históricos, México, 1945, 1a edición.

 

 

El discurso histórico, Roland Barthes. Instituto de Investigaciones Históricas, Boletín de Información, mayo-agosto, 1983.

 

 

Francisco Xavier Clavijero. Antología ; Estudio introductorio y selección de Gonzalo Aguirre Beltrán, septentas, SEP ; 1976, Editorial Melo, 198 pp. 


 

[1] Introducción a la historia, Marc Bloch, F.C. E., Breviarios, México, 1987 ; “Introducción” y “La historia, los hombres y el tiempo”.

[2] Rasgos que indudablemente fueron retomados por los estudiosos nacionales del ser mexicano, entre los que destacan Samuel Ramos en El perfil del hombre y la Cultura, y Octavio Paz en El Laberinto de la Soledad.

[3] Francisco Javier Clavijero. Antología ; estudio introductorio y selección de Gonzalo Aguirre Beltrán, Septentaas, SEP ; 1976, Editorial Melo, pág. 20.

 

[4] La Jornada, “David Brading, historiador inglés” ; 4 de octubre de 1996, sección Cultura.

 

[5] Esto me lleva a pensar, en primera instancia, que el artículo 1 de la Constitución Mexicana establece que cualquier hombre que nazca en territorio mexicano pertenece a este lugar como nación, atendiendo, quizá, a todos aquellos que durante la conquista nacieron aquí, y el lugar de procedencia de sus padres era otro y no México ; estos nuevos grupos sociales efectivamente no tenían una residencia clara. No así los mestizos, que siendo producto de la sangre indígena, su lugar es México, sin lugar a dudas, España no lo es. Para ellos no hay confusión en cuanto a su pertenencia, pero sí en cuanto a los grupos sociales producto de mezclas entre razas provenientes de otros continentes : Europa, Africa y Asia. Los mestizos sí tienen arraigo, raíces ; ¿por qué entonces Samuel Ramos considera al mexicano -mestizo- un hombre sin identidad, y Octavio Paz, un hombre solitario ?

 

[6] Estudios de historiografía de la Nueva España. Varios autores. La historia antigua de México del padre Francisco Javier Clavijero, por Julio Le Riverend Brusone. Colegio de México ; Centro de Estudios Históricos, México, 1945.

 

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